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2 de enero de 2016

Llegó el momento de despedirse de otro año más, 365 días con un poco de todo. Puedo decir que este ha sido uno de los años en los que más he podido aprender y mejorar como persona, aunque muchas veces ha sido fruto de malas experiencias y tropiezos con la misma piedra. He aprendido a conservar a quien debo a mi lado, y a sacar de mi vida a quien no me aporta. Personas que empezaron con fuerza mi 2015 pero que no han estado para despedirlo, mejores relaciones con personas que no pensaba que llegaría a conocer demasiado, gente nueva y reencuentros después de muchos años. Además de todo lo aprendido, he tenido la oportunidad de viajar al lugar de mis sueños, y desde luego no podría estar más agradecida. He salido de fiesta hasta que no podía más para tratar de olvidarme de todo, y visto el amanecer junto a mi mejor amiga mientras me consolaba para luego reír hasta conseguir un buen dolor de tripa. Al igual que todos, he tenido malos momentos, y la verdad es que este año ha estado cargado de ellos, algunos que ni si quiera esperaba. He llorado demasiado, pero he reído más aún; he pensado que tocaba fondo, pero era para subir con más fuerza y, de nuevo aprender. 2015 ha sido un gran año, pero no mejor que 2016. Espero que disfrutéis de cada día, no todos serán buenos, pero debemos afrontarlos con actitud, ya que un mal día no es una mala vida. Alcanzad vuestras metas, reíd, llorad, viajad y aprended, pero sobretodo disfrutad. ¡Muchísimos besos y feliz 2016!

     











Gracias a todos los que han hecho de mi 2015 un año tan genial.

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